Serpientes y Flores
Este mes estoy dibujando serpientes. Aparecen una y otra vez, cambiando de forma, de ritmo, de trazo. No busco entenderlas, solo crearlas y descubrir, a través del proceso creativo, lo que tenga que venir
Estamos en primavera, y después de tanta lluvia aquí, en Canarias, todo empieza a abrirse. Las flores aparecen como pequeños regalos creativos de la naturaleza. Si te paras a mirarlas, hay mucha información ahí:
colores, líneas, formas, texturas…
Detalles que pueden inspirar nuestras propias creaciones.
Recojo toda esta información sin cuestionarme demasiado.
La mirada interna:
Lo que necesito desde dentro: mi imaginario, lo onírico, lo recurrente.
La mirada externa:
Lo que llama mi atención en la estación o medio que habito.
Te propongo algo sencillo:
Elige una forma que te llame.
Puede ser un animal, una flor, o cualquier símbolo que te apetezca, o que te visite en este momento.
Dibújala y vuelve a ella varios días. Cuando así lo necesites.
Regálate ese momento para parar. Enciende una vela, respira y conecta contigo.
Y si quieres, deja que lo que ves afuera (en las flores, en lo que te rodea) entre en tu dibujo: en los colores, en los trazos, en las formas.
Sea como sea, la manera en la que cuentes tu historia es tu manera en este momento y esta bien, ya que cada vez que la materialices te dará pistas para seguir explorando.
No se trata de hacerlo bien, sino de quedarte un poco más en lo que surge de ti.
Quizá, en ese encuentro entre lo de dentro y lo de fuera, algo tome forma.